Hola familia, ¿Cómo estáis? Espero que llevando lo mejor posible esta situación. Ya que la vida nos ha obligado a parar y mirar hacia adentro. Os invito que lo aprovechemos de la mejor manera. Creciendo nosotras personalmente.
Como comenté en el post de Facebook, me apetece volver al tema de las relaciones personales, de cómo nos vinculamos con los demás y especialmente en nuestra esfera afectiva. Aunque también continuaré también tratando las áreas en las que estoy especializada: transformar los secuestros emocionales y crisis personales. Muy necesarias en estos momentos.
Hoy voy a hablar de las heridas en la infancia y adolescencia y como estas marcan nuestra vida a través de patrones que repetimos. Como siempre digo, si te funcionan OK y si te generan malestar, insatisfacción u otro tipo de emociones no agradables de sentir… Entonces es el momento de que empieces a observar, ya que...
“Empezar a mirar es empezar a sanar”
¿Qué mejor momento que ahora?
Por cierto, cuanto echo de menos nuestros encuentros mensuales para compartir nuestros sentires acerca de nuestras maneras de amar. Espero que muy pronto podamos reunirnos de nuevo. Este cartel es de hace un año. ¡¡¡Que nostalgia!!!!
¿Empezamos?
Según A. Maslow, psicólogo estadounidense, que en 1943 creó la Teoría de la Motivación Humana habían unas necesidades básicas que todo humano aspiraba a satisfacer. La mayoría de ellas se empiezan a gestar en la primera infancia y adolescencia aunque se van actualizando a lo largo de nuestra vida. Las heridas emocionales se forman en base a las necesidades básicas que no fueron satisfechas en la infancia. Cuando somos pequeños dependemos de nuestra familia para poder sobrevivir. Dependemos de ellos para cubrir nuestras necesidades. La familia o personas que nos cuidan son nuestro mundo. Después irán apareciendo otras esferas como son: colegio, grupo de amigos…
¿Qué necesidades son esas? Por ejemplo, la necesidad de amor y afecto, la de sentirte que perteneces a tu familia, que eres aceptado por ella o por el grupo de amigos….Si estas no están cubiertas lo más probable es que como adultas vayamos en busca del amor, del reconocimiento del otro, de la aceptación…y esto hace que vayamos creando relaciones muy tóxicas a lo largo de nuestra vida. Que te olvides de ti. Por eso es importante que sepas cuál es tu herida. ¿Qué te detona? Tod@s tenemos heridas. La diferencia está en la intensidad y en cómo estas afectan nuestra vida presente.
En la medida en que empieces a ser consciente. No reaccionarás desde la niña herida sino desde la mujer adulta que se observa y responde a la situación. Estas heridas junto a tu sistema de apego irán marcando tu patrón las relaciones.
¿Cuáles son estas necesidades?
Aunque en concreto hablaré de las que influyen en el desarrollo de las heridas que después os comentaré, os dejo el esquema para que tengáis un poquito más de claridad.
1ª y 2ª infancia
Necesitamos sentir que pertenecemos a la familia, al grupo de amistades. Son básicas les necesidades de afecto, amor, aceptación y pertenencia. En este momento se gesta la base de la socialización de la adula..
Pre/adolescencia
Aquí necesitamos de reconocimiento externo y propio. La valoración de quien nosotras empezamos a ser y la autoestima se empiezan a desarrollar en estos momentos. Se gesta la base de nuestra autonomía e identidad.
Es importante recordar que l@s niñ@s construyen su identidad a partir de las percepciones del otro en la más temprana edad. “Si tú me quieres es que soy valioso” “Si tú me escuchas mi opinión vale”….Después, hacia la pre adolescencia es cuando se empezarán a forjar una identidad propia independientemente de la opinión externa. “Yo soy yo independientemente de tu mirada”.
En un proceso de terapia es importante observar qué creencias te han transmitido. Unas veces estas nos ayudan y otras nos pueden hacer mucho daño. No nos damos cuenta y si no los revisamos están guiando nuestra vida. Creencias como “tú no puedes” “mejor que estés callada” ”no eres válida”….¿Cómo será tu vida desde este posicionamiento? Lo mas seguro es que te limite bastante. Desde no ir a una entrevista de trabajo porque crees que no lo vas a conseguir, a en un conflicto de pareja responder con silencio porque sientes que tu opinión no vale tanto como la otra….Las creencias marcan nuestra manera de actuar. Conforme pensamos, sentimos y actuamos. Por eso es tan importante que las empieces a identificar. Observa cómo te hablas.
Son en estos primeros años de vida cuando empezamos a forjar nuestras percepciones de nosotras mismas, de cómo funciona el mundo, de las relaciones…Por eso creencias del pasado nos influyen en nuestro presente.
Aquí os paso este cuento de J. Bucay, psicoanalista argentino. Veréis claramente como esas creencias limitan nuestra vida. Forjan nuestras cadenas https://www.youtube.com/watch?v=YA6DBPi2KLI
¿Cómo se transmite estas creencias?
A través de la palabra. Lo que se le diga al menor. O bien de manera indirecta a partir de la relación con sus padres. Ej.” Si mi padre no me hace caso es que no valgo”
También tenemos que tener en cuenta que nuestros padres vienen con sus mochilas, unas veces más miradas y otras menos. Puede que el padre esté con problemas personales, un fallecimiento de alguna persona querida, adicciones….Y esto genera una ausencia emocional. Como dice Borja Vilaseca, “Somos una sociedad de huérfanos emocionales”.
Las heridas
Las heridas emocionales son el color de los cristales de las gafas con lo que interpretamos las situaciones que nos pasan en la vida. Esas necesidades no cubiertas en la infancia y adolescencia las buscamos compensar en nuestra vida adulta. Ej. La necesidad de aceptación, de amor, de seguridad, de reconocimiento, de ser vista…
El problema es que cuando no nos lo dan surgen las emociones del pasado de frustración, miedo, ansiedad, enfado….y ahí estamos enganchadas en bucle mucho tiempo sin entender porqué hemos reaccionado de esa manera a esa situación. Esto nos genera confusión. No entendemos por qué, ya que no interviene nuestra mente. Son automatismos, reacciones, patrones de nuestra infancia, heridas no sanadas.
Pues tranquil@s porque esto se puede trabajar en terapia. Yo de hecho lo suelo trabajar muy a menudo. Tod@s tenemos heridas. La diferencia está en cuanto de intensas o profundas sean y de cómo afecten a tu vida actual.Os preguntareis y ¿Por qué mirarlas si son del pasado? La respuesta es simple. En la medida en que te afecte en tu vida, en tu presente, en cómo te relacionas contigo misma, en el mundo y en tus relaciones. Si percibes que en tu vida amorosa eliges a hombres con carácterísticas muy similares, si se terminan por motivos muy parecidos, si como tú te sientes en ellas se repite: temor y ansiedad o por el contrario te cuesta intimar y vas cambiando muy amenudo de pareja....
¿Cuáles son estas heridas?
Rechazo
Abandono
Humillación
Traición
Injusticia
Espero que este artículo te haya dado un poco de claridad y te haya servido para entenderte. Si deseas profundizar en ti y en tus heridas para sanarte a ti y a tus patrones, esos que te incomodan y que ya no te sirven. Te invito a que te pongas en contacto conmigo. Estoy atendiendo de manera presencial y online.
En breve el próximo artículo!!!!
Un abrazo


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